miércoles, 6 de septiembre de 2017

CARNE AL AJILLO



Este es un plato rápido de hacer y con un resultado espectacular. He puesto carne en el título porque en realidad queda bien con cualquier tipo de carne que utilicemos. En este caso es pechuga (que a mi hija pequeña le encanta así) pero lo podéis hacer también con lomo, solomillo, cabezada, muslos de pollo, jamón,.....

INGREDIENTES:

- 1 Pechuga de pollo (o cualquier carne que os guste)
- 5 ó 6 dientes de ajo
- Una hoja de laurel
- Tomillo 
- Romero (en esta ocasión no tenía y no le he puesto)
- Un vaso de vino blanco
- Pimienta molida
- Sal
- Aceite de oliva

ELABORACIÓN:

Troceamos la carne y salpimentamos.
Cubrimos el fondo de una sartén con aceite de oliva (sed generosos si os gusta mojar sopitas de pan porque la salsita final está de muerte) y la ponemos al fuego.
Echamos la carne y la doramos.
Mientras tanto pelamos los ajos y los añadimos a la carne, también le pondremos la hoja de laurel. Cuando casi esté hecha le pondremos el tomillo y el romero.
Cuando la carne esté dorada añadimos el vaso de vino blanco y dejamos un par de minutos.
A la hora de servir no os olvidéis de poner un buen trozo de pan al lado, no os podréis resistir a mojar sopas de pan.


jueves, 17 de agosto de 2017

CARACOLES



Hay platos por los que sentimos predilección y es, sin duda, porque nos transportan a nuestra infancia y a tiempos que recordamos con especial cariño. Cuando como caracoles vienen a mi memoria recuerdos imborrables. Todo era una parafernalia, desde ir a cogerlos, cocinarlos, hasta comerlos debajo de la palmera del huerto de mi abuela.
Os cuento: Cuando era pequeña, junto con mi hermana y mi prima pasábamos los veranos en Padul, en la casa de mis tres abuelas (mi abuela y sus dos hermanas, las Miguelitas). A mitad de agosto nos hacía una visita mi tía Tere y es cuando no perdonábamos ir en busca de caracoles a la vega de El Padul. Había que levantarse bien temprano pues para recoger bastantes había que ir antes de que saliera el sol y, a poder ser, que hubiera habido una noche con mucha marea, así habría mucha humedad y los pobres caracolillos saldrían en bandada.
Después del madrugón había que preparar una buena capacha, algo de embutido y de pan, sin perdonar, por supuesto, las cuñas recién hechas de la panadería del Potrilla que las comprábamos de camino hacía la vega.
Pues con nuestras viandas a cuestas y montadas en nuestras bicicletas pedaleábamos hasta llegar a los "Quinientos", allí siempre encontrábamos un montón de caracoles. Entre risas y bromas se nos pasaba el rato cogiéndolos y saltando, de vez en cuando, de alegría cuando alguna de nosotras encontraba un caracol de los gordos, ¡menudo premio!.
Cuando ya salía el sol y los caracoles se habían escondido en un lugar más fresco era el momento de ir a Los Molinos y sentadas junto a la fuente "Del Mal Nombre" dábamos buena cuenta de nuestra capacha. ¡Que rico estaba todo después de una mañana de ejercicio y en pleno campo!.
Luego íbamos a casa y allí mi abuela echaba los caracoles en una enorme olla de porcelana roja, había que purgarlos durante 24 horas antes de cocinarlos. Para ello los rociaba con harina y los tapaba para que no se salieran.
Al día siguiente, mi tía Olimpia y mi tía Pura eran las encargadas de limpiarlos, ¡menuda tarea!. Una iba removiendo mientras la otra echaba sal y vinagre, cuando habían soltado gran parte de la baba se enjuagaban con el agua que sacaban del pozo y vuelta a empezar hasta que el agua saliera prácticamente limpia.
Entonces llegaba la hora de cocinarlos y de eso se encargaba mi abuela María y mi tía Tere.
Había que poner los caracoles limpios en una olla con agua fría y a fuego mínimo. Ésto era así porque con el calorcito los caracoles salen de su casita y quedaran todos con el cuerpo fuera. Cuando ya estaban todos fuera entonces se ponía a fuego fuerte, se les daba un hervor y ese agua se desechaba. Luego se cocinaban como os cuento a continuación.
Comerlos también era una fiesta, nos reuníamos todas alrededor de la vieja mesa verde plegable que poníamos bajo la palmera, allí era donde más fresquito hacía. Echábamos un rato de lo más divertido contando las aventuras y desventuras vividas en la búsqueda de los caracoles y peleándonos por ver cual de nosotras había cogido más caracoles gordos y, por supuesto, deleitándonos con este rico plato.
Después de todo lo que os he contado comprenderéis por qué este es un plato tan especial para mí, y por qué, aunque se pueden comer en todas las épocas del año, para mí, los caracoles son para el verano.


INGREDIENTES:

- 1 kg de caracoles (yo los suelo utilizar congelados o de los que venden ya limpios y listos para consumir, así nos evitamos la engorrosa tarea de limpiarlos)
- 2 litros de agua
- 4 dientes de ajo
- 2 rebanadas de pan
- 1 pimiento rojo seco
- 2 puñados de almendras con su piel
- Media cebolla
- Sal
- Aceite de oliva

Especias:
- 1/2 cucharadita pimienta negra
- 1 ó 2 cayenas (según el picante que te guste)
- 1 cucharadita de comino en polvo
- 1 cucharadita de orégano
- 1/2 cucharadita de tomillo
- 1 cucharadita de granos de cilantro
- Un par de ramas de hierbabuena

ELABORACIÓN:

Ponemos los caracoles en una olla con agua y lo llevamos a ebullición, yo suelo desechar ese agua. Les echamos agua limpia y de nuevo ponemos a hervir, unos 20-30 minutos junto con las cayenas y un poco de sal.
Mientras tanto freímos en una sartén los ajos y las almendras, una vez fritos lo echamos en el vaso de la batidora o en un mortero si queremos hacerlo a la antigua usanza.
En ese aceite freímos también las rebanadas de pan, y el pimiento rojo seco (cuidado porque se quema enseguida), ponemos junto a los ajos y las almendras.
Echamos un poco de agua para que se esponje un poco el pan y nos cueste menos trabajo batirlo todo.
Picamos la cebolla y la sofreímos, echamos al vaso de la batidora.
Vamos añadiendo todas las especias menos la hierbabuena. Batimos muy bien todo y lo agregamos a los caracoles, dejamos hervir durante unos 20-30 minutos más. Rectificamos de sal si fuese necesario.
Por último, cuando esté hecho echamos las ramitas de hierbabuena, para mi gusto son imprescindibles, le dan un gusto increíble.
Si lo hacéis de un día para otro mucho mejor, los sabores se acentúan mucho más.
Dependiendo de si os gustan más caldosito o más tipo salsa lo único que tenéis que hacer es echar más agua o dejar hirviendo más rato hasta quedar con la consistencia deseada. A mí me gustan con caldito para comer con cuchara.
Ni que decir tiene que las especias van en el gusto de cada uno y la cantidad igual, id probando hasta dar con la que más os guste y si no os queréis complicar la vida, venden unos preparados de especias para caracoles, aunque a mí me gusta echar mis propias especias.

martes, 8 de agosto de 2017

TARTA DE LIMÓN



Si os gusta el sabor a limón y queréis un postre muy refrescante...¡ésta es vuestra tarta!. Tiene una textura como la tarta de queso y admite un pincelado de mermelada de albaricoque por encima, aunque a mí, en esta ocasión, me apetecía tal cual, sin mermelada.

INGREDIENTES:

- 6 yogures naturales griegos sin azúcar
- 3 huevos
- 125 gr de azúcar
- 100 gr de harina
- 10 gr de levadura royal
- zumo de 2 limones
- ralladura de 1 limón
- un pellizco de cúrcuma (opcional)

ELABORACIÓN:

Poner en un recipiente los yogures con el zumo de limón, la ralladura y el azúcar, mezclar con unas varillas.
A continuación; echar los huevos y volver a mezclar.
Tamizar la harina con la levadura y añadir a la mezcla, remover hasta que quede todo integrado. 
Si vamos a echar un poco de cúrcuma lo hacemos junto la harina.
Echar la mezcla en un  molde redondo, a poder ser desmontable, para que sea más fácil desmoldarlo.
Metemos en el horno precalentado a 175º durante aproximadamente 45-50 minutos. Antes de sacarlo comprobaremos que esté hecho pinchándolo con un palillo y comprobando que sale limpio. 
Dejar enfríar y servir.

sábado, 29 de julio de 2017

ENSALADA ÁRABE DE ZANAHORIAS


Si queréis un ensalada para acompañar una barbacoa ésta me parece estupenda, sobre todo si es verano, por lo rica que es la zanahoria en betacarotenos que nos ayudan a protegernos del sol, entre otras cosas.
Es muy fácil de hacer así que si tenemos zanahorias es el frigorífico la improvisamos en un pis pas.

INGREDIENTES:

- 250 gr de zanahorias
- 1 ajo pequeño (o grande si nos gusta potente de sabor a ajo)
- Aceite de oliva
- Sal
- Zumo de limón
- Perejil 
- Pimienta
- Una pizca de comino en grano o molido

ELABORACIÓN:

Pelamos las zanahorias y las cocemos en agua con sal hasta que estén tiernas.
Reservamos y esperamos a que se enfríen.
Mientas tanto hacemos el aliño. En un mortero ponemos el ajo, la sal y los granos de comino, si no lo tenemos molido. Machacamos hasta que quede hecho un pasta, ponemos pimienta, zumo de limón y un buen chorro de aceite de oliva, removemos para ligar los ingredientes. Echamos un poco de perejil picado también.
Cortamos en rodajas las zanahorias ya frías y le echamos el aliño lo mezclamos y servimos en una fuente, espolvoreamos con un poco más de perejil picado.

domingo, 23 de julio de 2017

ENSALADA DE LENTEJAS


¡Que me gustan a mí las legumbres! Pero lo cierto es que cuando llega el calor las prefiero en ensalada y son tan agradecidas que admiten multitud de preparaciones diferentes.
Esta ensalada de lentejas me encanta por el toque del cilantro pero si no te gusta puedes sustituirlo por perejil o cualquier otra hierba fresca aromática que te guste.

INGREDIENTES:
- 200 gr de lentejas pardinas
- 2 tomates
- 1 cebolleta
- 1 pimiento verde
- sal
- 1 cucharadita de comino en polvo
- zumo de medio limón
- aceite de oliva
- un puñado de cilantro 

Para cocer las lentejas
- 2 dientes de ajo
- 2 hojas de laurel
- una zanahoria

ELABORACIÓN:

Lo primero que hacemos es cocer las lentejas. Para ello ponemos las lentejas en una olla con agua fría junto con un par de dientes de ajo, dos hojas de laurel y una zanahoria. Dejamos cocer hasta que estén tiernas, sobre 20 minutos, aunque dependerá mucho del tipo de lenteja, el agua,..... Lo mejor es ir probándolas.
Si no tienes tiempo para cocerlas puedes hacer trampa y echarlas de bote cocidas. Pero en este caso enjuagalas muy bien antes de utilizarlas. 
Una vez cocidas escúrrelas y las ponemos en una ensaladera.
Picamos el tomate, pimiento, cebolla y cilantro y añadimos a las lentejas.
Hacemos una vinagreta con el aceite de oliva, el zumo de medio limón, comino y la sal. Vertemos sobre nuestra ensalada y removemos. Probamos y rectificamos hasta ponerla a nuestro gusto.
¡Así de fácil! Ya no hay excusa para no comer legumbres cuando aprieta el calor.

¡Ahhh! y si no queréis desperdiciar la zanahoria cocida picarla también en la ensalada que aquí no se tira nada de nada.

lunes, 10 de julio de 2017

ENSALADA DE QUINOA Y COLIFLOR


Sin duda el verano y el calor nos piden ensaladitas y a poder ser variadas para no aburrirnos siempre de las mismas. Yo he descubierto hace poco la quinoa y la verdad es que da mucho juego, además de ser muy nutritiva. 
Esta ensalada la vi en el libro de Isasaweis "Cocina sana para disfrutar", es prácticamente igual a la del libro salvo que a mí me gusta ponerle también coliflor. Y por cierto, si os gustan los libros de cocina lo recomiendo 100%, tiene unas recetas de lo más interesantes.

INGREDIENTES:

- Un vasito de quinoa (unos 150 gr)
- Un vasito de agua
- 1/4 de coliflor cocida o al vapor
- Tomatitos cherry
- Un aguacate
- Un puñado de anacardos
- Aceitunas negras
- 1 huevo cocido
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta molida
- Vinagre o limón según el gusto

ELABORACIÓN:

Cocer la quinoa según las instrucciones del fabricante. Algunas vienen sin lavar y hay que lavarla para quitarle una sustancia que tóxica y que puede amargar, aunque normalmente todas las que comercializan vienen lavadas.
Por lo general, hay que ponerlas en el doble de agua y dejarlas unos 20 minutos cociendo, en ese tiempo habrá consumido todo el líquido.

Si nuestros anacardos son sin tostar los ponemos en una sartén y los tostamos un poco.

Cuando la quinoa esté fría la ponemos en una ensaladera y le echamos el aguacate troceado, los tomates cherry abiertos por la mitad, las aceitunas negras, la coliflor cocida y el huevo cocido troceado.
Lo aliñamos con una vinagreta hecha con aceite de oliva, sal, pimienta molida y vinagre o zumo de limón, como más nos guste.


martes, 4 de julio de 2017

BOCADITOS DE NATA



De pequeña me encantaba la nata, siempre pedía helado de nata, me encantaban las fresas con nata y mi dulce favorito eran las bambas de nata y por supuesto me chiflaban estos bocaditos de nata. Hace poco tuve un antojo irrefrenable de hacerlos y no sabéis cuanto disfruté comiéndolos, no sé cuantas veces repetí " ummm......que buenos están". 
Son un poco trabajosillos pero merece la pena hacerlos. La receta es de "Atrapada en mi cocina" y si queréis unos consejos muy interesantes para que os salgan perfectos podéis leerlos en "Webos Fritos".

INGREDIENTES:

- 130 gr de agua
- 120 gr de leche
- 100 gr de mantequilla
- 5 gr de azúcar
- Una pizca de sal
- 100 gr de harina de repostería
- 4 huevos medianos ó 3 grandes

Para el relleno:
- 400 ml de nata para montar
- 100 gr de azúcar
- 1 sobrecito de azúcar avainillado (opcional)

Para decorar:
- Azúcar glass


ELABORACIÓN:

En un cazo ponemos el agua, la leche, la mantequilla, la sal y el azúcar. Mezclamos con unas varillas y cuando hierva apartamos. Entonces echaremos de golpe la harina tamizada y removemos, volvemos a poner al fuego un par de minutos sin dejar de remover. 
Retiramos del fuego y vamos echando los huevos de uno en uno y mezclando hasta que la masa quede homogenea. No echar el huevo siguiente hasta que no veamos que el huevo ha quedado totalmente integrado en la masa.
Echamos la masa en una manga pastelera. Ponemos papel de hornear sobre una bandeja de horno y vamos haciendo bolitas. Dejamos espacio entre unas y otras porque cuando se hagan aumentarán de tamaño.

Metemos en el horno precalentado a 180º unos 30-40 minutos. Cuando estén hechos, en vez de sacarlos, abrimos un poco el horno y dejamos un par de minutos más. Ésto lo hacemos para que salga el vapor que hay acumulado dentro del horno y quede la masa lo más seca posible.
Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Mientras tanto montamos la nata. Ponemos la nata bien fría en un bol con el azúcar y con ayuda de unas varillas eléctricas la montamos. La echaremos dentro de una manga pastelera.
Con un cuchillo de sierra hacemos un corte a los bocaditos, introducimos en el hueco la punta de la manga pastelera con la nata y rellenamos.
Por último espolvoreamos con azúcar glass y listos para servir. 
Los podéis hacer más grandes, más pequeños, de bocado, alargados... 
¡Ya veréis que cosa más rica!.

martes, 9 de mayo de 2017

COSTILLAS A LA BARBACOA



Estas costillas tenéis que hacerlas sí o sí, tienen un sabor riquísimo, salen supertiernas y son muy fáciles de hacer. Podemos acompañarlas de patatas fritas o asadas. Si queremos hacer algo más ligero acompañarlas, como hice yo en esta ocasión, con una coleslaw.
Las especias son un poco al gusto, si no os gusta alguna eliminadla o poner más de alguna cosa que de otra. Id probando hasta que encontréis vuestra combinación favorita. Seguro que de todas las maneras estarán ricas porque es una carne muy agradecida y admite multitud de combinaciones.

INGREDIENTES:

- Un costillar de cerdo que pese sobre 1k o 1,5
- 3 dientes de ajo
- Una cucharadita de semillas de cilantro
- Una cucharadita de comino
- Una cucharadita de pimentón
- Pimienta negra molida al gusto
- 1 cucharada sopera de miel
- 1 chorro de ketchup, como 2 cucharadas
- 1 chorrito de vinagre
- Un buen chorro de salsa de soja
- 1 vasito de vino blanco 
- 1  poquito de aceite de oliva

ELABORACIÓN:

En primer lugar hacemos la marinada. Para ello machacamos en un mortero las semillas de cilantro y comino, reservamos. 
A continuación, machacamos los ajos con un poco de sal para hacerlo más fácilmente. Cuidado con la sal porque luego pondremos salsa de soja y ya aportará salado al plato.
Echamos en el mortero el cilantro y comino que habíamos reservado y el resto de ingredientes.
Removemos para que se mezclen todo bien.
Cubrimos el costillar con la marinada y nos aseguramos de que todo quede bien impregnado. Tapamos y guardamos en el frigorífico al menos un par de horas, aunque lo ideal es hacerlo de víspera. Si queremos podemos dar la vuelta al costillar para que coja bien el sabor por todos lados.
Precalentamos el horno a 180º.
Ponemos sobre una bandeja de horno el costillar junto a la marinada. Tapamos con papel de aluminio sellando bien los bordes para que no se escape el vapor y metemos en el horno sobre 1,5 horas a 2 horas.
Si las costillas que habéis comprado son más gruesas comprobar que estén blandas antes de ponerlas a dorar, si lo necesitan dejamos más rato.
Después lo sacamos, quitamos el aluminio, subimos el horno a 200º y dejamos las costillas hasta que estén tostaditas, le damos la vuelta para que se doren por ambas partes. 
¡Os vais a chupar los dedos!


miércoles, 3 de mayo de 2017

COLESLAW (VERSIÓN LIGERA)


La coleslaw es una ensalada anglosajona de col con zanahoria y manzana, hay multitud de versiones así que hoy os pongo la mía. Es ligera porque utilizo yogur para la vinagreta en vez de mayonesa y crème fraîche, que es lo que normalmente se utiliza. Si queréis hacer la versión normal yo hago la receta de Mercado de Calabajío que sale buenísima, de hecho, la receta que yo os propongo es una variación de esa.


INGREDIENTES:

- 1/2 col, también podéis utilizar col china
- 1 zanahoria rallada
- 1/2 cebolleta
- 1 manzana tipo Golden o de las más ácidas, la que más nos guste
- 2 yogures naturales sin azúcar
- 1 cucharada de mostaza 
- 1 cucharadita de azúcar
- sal
- una pizca de pimienta negra molida
- un chorrito de aceite de oliva
- un chorrito de vinagre 


ELABORACIÓN:

Picamos finamente la col en juliana, así como la cebolleta  y la manzana.
Pelamos la zanahoria y la rallamos o si queremos también la podemos picar en juliana fina.
En una ensaladera ponemos la col, la cebolleta, la manzana y la zanahoria.
Preparamos la vinagreta mezclando los yogures, la mostaza, el azúcar, la sal, la pimienta, el aceite y el vinagre. Echamos sobre la verdura y removemos.
Dejamos reposar al menos un par de horas y ya la tenemos lista para acompañar a lo que queramos. 

jueves, 27 de abril de 2017

CARNE EN ADOBO


Esta es una receta de las de toda la vida. Antes, cuando no había frigoríficos y la gente hacía su propia matanza, conservaba de esta manera la carne para que durara una gran temporada. Además de ser un método de conservación lo cierto es que queda riquísima. A mí me gusta así, tal cual, calentándola un poco en la sartén pero puede ser la base para otros muchos platos. Mi madre siempre la utiliza para hacer una cazuela de adobo, que no es más que una cazuela de fideos con esta carne. Otro día pondré la receta.


INGREDIENTES:

- 1'5 kg de costillas o lomo de cerdo o las dos cosas
- 3 dientes de ajo
- 1 cucharada sopera de orégano
- 1 cucharada sopera de matalahúva
- 1/2 cucharada sopera de comino en grano
- 1 cucharada sopera de pimentón
- 1 cucharada sopera de granos de pimienta
- Sal
- Un buen chorro de vinagre
- Aceite de oliva
Estas cantidades son aproximadas, según el gusto de cada uno podemos poner más o menos de cualquier especia o incluso quitar alguna si no es de nuestro agrado. El vinagre también es un poco al gusto dependiendo de si el adobo nos gusta más o menos fuerte, a mí me gusta fuertecito.

ELABORACIÓN:

En una fiambrera amplia y con tapadera hacemos el adobo, ponemos un poco de agua y echamos todas las especias, la sal y el vinagre. Removemos y metemos la carne dentro. El agua debe llegar como a mitad de la carne, no es necesario que la cubra por completo.
Metemos la fiambrera bien tapada en el frigorífico durante 48 horas aproximadamente. De vez en cuando movemos la carne para que coja el sabor por igual.
Transcurrido ese tiempo sacamos la carne del adobo y escurrimos lo máximo posible.
Ponemos a calentar una sartén y echamos la carne sin nada de aceite.
Empezará a soltar agua que desecharemos. Cuando ya no suelte agua cubrimos con aceite de oliva y sofreímos un poco.
Una vez fría la guardamos en una fiambrera asegurándonos de que la carne quede sumergida en el aceite. La metemos en el frigorífico y ya la tenemos lista para usar cuando queramos. Así aguanta bastante tiempo si es que no os la coméis antes.
Cuando nos apetezca sólo hay que ponerla en una sartén y dorarla un poco más o simplemente calentarla.

lunes, 10 de abril de 2017

ALCACHOFAS SALTEADAS


De pequeña odiaba las alcachofas, no había nada que me diera más repelús que encontrarme una hoja suelta de alcachofa por el estofado, la cazuela o cualquier plato que hiciera mi madre con ellas. Por suerte, los gustos cambian y ahora me chiflan así que hay que aprovechar la temporada de esta verdura para sacar el máximo partido de ella.

INGREDIENTES:

- 1 kilo de alcachofas
- 100 gr de jamón
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- una cucharadita de harina
- un vaso de vino blanco
- dos vasos de agua
- una cucharada rasa de harina
- limón para que no ennegrezcan
- aceite de oliva
- sal

ELABORACIÓN:

Limpiamos las alcachofas de sus hojas más duras y las ponemos en un cuenco con agua y zumo de limón para que no ennegrezcan.
Picamos la cebolla y los ajos.
Yo hago las alcachofas en la olla express por rapidez pero las podéis hacer en una olla normal.
Echamos un poco de aceite a la olla y sofreímos la cebolla y el ajo. Picamos el jamón a cuadritos y lo sofreímos también.
A continuación, ponemos una cucharada de harina y doramos un poco. Agregamos el vino y el agua, echamos las alcachofas y un poco de sal.
Cerramos la olla y contamos 15 minutos desde que empiece la válvula a silbar. Destapamos la olla y si vemos que nos queda mucho caldo las dejamos hirviendo un poco más hasta que la salsa adquiera la consistencia que más nos guste.
Si lo hacéis en una olla normal las dejáis hirviendo hasta que estén tiernas, si vemos que se evapora el agua agregaremos una poca para que no se queden muy secas, nos tiene que quedar una salsa espesita.
Servimos acompañadas de un buen trozo de pan porque esa salsa pide mojar pan.

domingo, 12 de marzo de 2017

CALDILLO DE PINTARROJA




Antes de vivir en Málaga ni siquiera sabía que existía un pescado llamado pintarroja. ¡Bendito descubrimiento!. Y digo bendito descubrimiento porque mis niñas se comen encantadas esta sopa y eso, para una madre de niñas un tanto "delicaditas", no tiene precio. Eso si, a ellas les echo unos fideos para que se la coman mejor.

INGREDIENTES:

- Un par de pintarrojas (unos 500 gr) hechas trozos
- Un tomate hermoso y maduro
- Una cebolla mediana
- 3 dientes de ajo
- Un buen puñado de almendras
- Un par de rebanadas de pan
- Unas hebras de azafrán
- Una hojita de laurel
- Una guindilla si os gusta que pique un poquito, esto es opcional
- Una cucharadita de cúrcuma, si no tenéis y os gusta que el caldo quede de color amarillo podéis utilizar colorante aunque la cúrcuma es una especie que da mucho color y encima tiene muchas propiedades. Además tiene un sabor muy sutil que no enmascarará el resto de sabores.
- Sal
- Aceite de oliva

ELABORACIÓN

Lavamos la pintarroja y la ponemos en una olla con agua (unos 2 litros) y un poco de sal.
Echamos la hoja de laurel, el tomate y la cebolla enteros y llevamos a ebullición. Dejamos hirviendo unos 20 minutos y mientras tanto iremos desespumando las impurezas que va soltando la pintarroja.
Al cabo de este tiempo sacamos el tomate y la cebolla. Retiraremos la piel del tomate.

En una sartén ponemos a freír los ajos enteros junto a las almendras, cuando hayan cogido color los ponemos en el vaso de la batidora. Freímos también las rebanadas de pan y echamos junto los ajos y las almendras. Ponemos en el vaso el tomate, la cebolla y unas hebras de azafrán (y la guindilla si queremos que pique un poquito). Batimos todo, si está muy espeso podemos añadir un poco del agua de cocción de la pintarroja. Vertemos en la olla con la pintarroja y dejamos hervir unos minutos. Rectificamos de sal.
Servir bien caliente y a quién le guste puede echar unas gotitas de limón.
También es muy usual poner una ramita de hierbabuena, en esta ocasión yo no tenía y le eché un poco de perejil picado.


domingo, 5 de marzo de 2017

TIRAMISÚ



Este es uno de los postres favoritos de mi sobrino, siempre que puedo me gusta hacérselo. No hay nada que me guste más que ver a alguien disfrutar comiendo y si encima yo se lo he hecho pues la satisfacción es doble.
La receta proviene del mismo lugar de nacimiento de este famoso postre pues me la pasó mi amiga Rosa que a su vez es la receta de su marido, Guiseppe que, evidentemente, es italiano.
Para este tiramisú utilizamos bizcochitos de los que son un poco duritos, para mí son los que mejor quedan pero si os gusta más con bizcochos de soletilla pues lo hacéis con ellos. A mi marido como más le gusta no es ni con bizcochos de soletilla ni con los duritos, es con galletas. Cada cual que lo haga a su gusto.
Aunque lo más común es hacerlo en una fuente también se puede presentar en vasitos.




INGREDIENTES:

- 500 gr de mascarpone a temperatura ambiente
- 120 gr de azúcar (80 para las claras y 40 para las yemas)
- 4 huevos
- 350 gr de bizcochitos
- Café
- Un chorrito de vuestro licor favorito, yo suelo echar coñac o baileys
- Cacao en polvo

ELABORACIÓN:

En primer lugar separamos las yemas de las claras.
Montamos las claras a punto de nieve con 80 gr de azúcar y reservamos.
Batimos las yemas con 40 gr de azúcar hasta que blanqueen y reservamos.
Ahora batimos el mascarpone hasta que quede cremoso, entonces echamos las yemas y mezclamos hasta que esté todo integrado.
A continuación, mezclamos con las claras a punto de nieve con mucho cuidado de que no se nos bajen. Ya tenemos la crema lista.

Echamos el licor al café, vamos mojando los bizcochitos en el café y cubrimos el fondo de la fuente.
Extendemos un poco de crema encima de los bizcochitos. A mí me gusta espolvorear cacao entre una capa y otra, aunque ésto es opcional.
Ponemos otra capa de bizcochos mojados en café y otra de crema, y así sucesivamente. Acabaremos siempre con una capa de crema. 
Para último espolvoreamos cacao con ayuda de un colador para que quede uniforme.
Lo metemos en el frigorífico al menos un par de horas antes de servir.





viernes, 20 de enero de 2017

SOPA DE MAIMONES DE MI MADRE


¡Pero que bien sienta una sopita bien caliente con estos fríos!. Ésta la hace mi madre con mucha frecuencia y a mí me encanta...es que soy una fan de las sopas.
El pan que ponemos en la sopa ha de ir frito pero, para aligerar en calorías, últimamente mi madre lo pone tostado en la tostadora o bien en el horno y el sabor, al fin y al cabo, no tiene mucho que envidiar al que va frito.
Si queréis hacerla más completa se puede escalfar un huevo o añadirle huevo cocido picadito.

INGREDIENTES:

- 1 cebolla hermosa
- 2 ó 3 dientes de ajo
- Unos 50 gr de jamón serrano
- 250 gr de almejas
- Un trozo de pan asentado, de unos 4 ó 5 dedos
- Aceite de oliva
- Sal
- Litro y medio de agua más o menos

ELABORACIÓN:

Lo primero que haremos será tostar el pan. Lo hacemos rebanadas y metemos al horno a 180º hasta que esté tostadito.
Mientras tanto abrimos las almejas poniéndolas en un cazo con un vaso de agua. Previamente las habremos tenido en agua con sal para que suelten la posible arena que pudieran tener. Una vez abiertas desechamos las conchas y reservamos las almejas junto con el caldo que previamente habremos colado.
En una olla ponemos un poco de aceite y freímos la cebolla cortada en juliana o en cuadritos, como más nos guste. A mí me gusta encontrarme los trozos en la sopa así que lo hago en juliana. Picamos los ajos y lo añadimos a la cebolla.
Cuando la cebolla vaya adquiriendo un poco de color agregamos el jamón cortado a taquitos y rehogamos.
Luego echamos el litro y medio de agua y el agua de la cocción de las almejas. Dejamos hervir unos 10 minutos.
A continuación, ponemos el pan tostado en la sopa y dejamos hervir como mínimo 20 minutos. Pasado este tiempo ya estará lista para servir, podemos removerla para que el pan quede en pequeños trozos. 
A mí me gusta servirla con unas gotas de limón.

miércoles, 18 de enero de 2017

QUICHE DE ESPINACAS


Hoy os propongo una quiche de espinacas, deliciosa para una cena o para cualquier ocasión. Además la vamos a hacer con masa de hojaldre de las que venden en los supermercados así que la cosa ya es coser y cantar. También la podemos hacer con masa quebrada hecha por nosotros y si estamos perezosos incluso con la comprada.
Otra cosa que me gusta mucho de esta quiche, al igual que el pastel de brócoli y salmón, es que en vez de nata está hecho con yogur, con lo que es un poco más saludable y tendremos menos cargo de conciencia cuando nos lo comamos 😉.

INGREDIENTES:

- Una lámina de hojaldre
- Un puerro
- 400 gr de espinacas congeladas
- 100 gr de jamón serrano
- Un puñadito de pasas
- Medio vasito de vino blanco
- 2 yogures naturales sin azúcar
- 3 huevos
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta y nuez moscada

ELABORACIÓN:

Cortamos en trocitos el puerro y el jamón. En una sartén con un poco de aceite rehogamos el puerro, cuando esté bien pochado añadimos el jamón. Removemos un poco y seguidamente le incorporamos el vino blanco.
Cuando el vino haya evaporado añadiremos las espinacas descongeladas y muy bien escurridas. Saltearemos un poco junto con el puerro y el jamón. Probamos de sal por si le hiciera falta una poca. Por último, fuera del fuego, le ponemos el puñado de pasas, removemos y reservamos.
Mientras se hace nuestro sofrito colocamos la lámina de hojaldre sobre el molde que vayamos a hacer la quiche. En mi caso la lámina de hojaldre era cuadrada y mi molde redondo pero le he ido recortando la parte sobrante y la he ido pegando a la parte que faltaba hojaldre.
Para luego desmoldarlo sin problemas es mejor poner un papel de hornear en el molde antes de colocar el hojaldre.
En el vaso de la batidora ponemos los huevos, los yogures, una pizca de pimienta negra y otro de nuez moscada, también un pellizquito de sal. Batimos para que quede todo bien mezclado.
Sobre el hojaldre distribuimos el sofrito de espinacas, luego le echamos el batido de yogur y huevos.
Metemos en el horno precalentado a 180º y lo tendremos unos 30 minutos o el tiempo necesario para que nuestra quiche quede cuajada por completo y el hojaldre adquiera un tono tostado.
Una vez hecho la dejamos enfriar antes de servir. La podemos comer fría o templada, como más nos guste.



martes, 10 de enero de 2017

JIBIA CON PATATAS Y GUISANTES


Vamos a empezar el año con un plato de la cocina tradicional malagueña, sencillo y rico. Para que el resultado sea excelente sólo tenemos que tener una buena materia prima y aquí en Málaga es muy fácil encontrar en las pescaderías jibias de muy buena calidad.
La jibia también es conocida como sepia o como chocos.

INGREDIENTES:

- Una jibia grande o dos medianas, hay que tener en cuenta que al cocinarlas se quedarán en la mitad.
- Una cebolla
- Dos dientes de ajo
- 100 gr de guisantes
- Un par de patatas hermosas
- Un vasito de vino blanco (Montilla-Moriles)
- Unas hebras de azafrán
- Aceite de oliva
- Sal

ELABORACIÓN:

Si en la pescadería no nos han troceado la jibia la trocearemos nosotros. 
Picamos la cebolla y el ajo. En una olla express ponemos un poco de aceite y sofreímos la cebolla y el ajo. Ponemos unas hebras de azafrán y damos unas vueltas para que con el calor suelten todo su sabor pero teniendo cuidado de que no se nos queme el azafrán.
A continuación, añadimos la jibia troceada, removemos un poco y echamos el vino, los guisantes, la patata troceada y la sal. También vamos a poner como medio vasito de agua. Si queremos añadimos un poco de colorante amarillo o un poco de cúrcuma para darle un tono amarillo al guiso.
Cerramos la olla express y lo dejamos unos 15 minutos desde que la válvula empiece a sonar, eso es lo que tarda mi olla pero dependiendo del tipo de olla que tengáis el tiempo será mayor o menor.
Abrimos la olla y rectificamos de sal si fuera necesario. Lo dejamos hervir a fuego medio-fuerte para que trabe un poco el caldo y para que evapore parte del caldo si fuese necesario.
Si nos gusta que la salsa quede espesita machacamos un trozo de patata, lo añadimos al guiso y dejamos hervir un poco hasta que quede a nuestro gusto.

domingo, 8 de enero de 2017

PAN DE CENTENO Y AVENA



Este pan es uno de mis favoritos para desayunar.
¡¡Animaos a hacer pan casero!!, es relativamente sencillo y no hay nada más satisfactorio que comer un pan hecho por tí mismo. Puedes ir probando distintas recetas hasta dar con tu favorita y seguro que por el camino que te habrás convertido en un auténtico panarra.
Si no tenemos harina de centeno y tenemos integral u otra cualquiera cambiadla, no os de miedo a probar con harinas y proporciones distintas de las mismas, así como añadir las semillas que más os gusten.

INGREDIENTES:

- 350 gr de harina de fuerza
- 200 gr de harina integral de centeno
- 100 gr de harina de avena (yo compro avena normal y la pulverizo en un robot de cocina)
- 20 gr de miel de caña o miel blanca
- 20 gr de aceite de oliva
- 1 sobre de levadura seca de panadería (5 gr)
- 10 gr de sal
- 250 gr de agua
- 150 gr de leche
- Opcional: un puñado de nuestras semillas favoritas, girasol, calabaza, chía, sésamo, lino,......

ELABORACIÓN:

Ponemos en el vaso de la amasadora todos los ingredientes y mezclamos a velocidad baja hasta que nos quede una masa homogénea. Le damos forma redondeada con las manos, tapamos con un paño o un papel film  y dejamos levar dentro del vaso hasta que doble su volumen.
Una vez doblado el volumen ponemos la masa sobre una superficie y la desgasificamos, es decir, la amasamos un poco (¡¡pero sólo un poco!!, no queremos amasarla de nuevo) y le damos la forma que queremos que tenga nuestro pan, redondo, alargado,...
A mí me gusta meterlo en un banetton pero si no tenéis le dais la forma que queráis y lo ponéis sobre la bandeja de hornear. Se tapa de nuevo y volvemos a esperar a que doble su volumen.
Con una cuchilla o con un cuchillo bien afilado lo greñamos, es decir, le hacemos unos cortes a nuestro gusto, alargados, haciendo cuadros, oblicuos,...
Metemos el pan en el horno precalentado a 230º, bajamos la temperatura a 210º y horneamos entre 35-40 minutos.
Sacar del horno y dejar enfriar en una rejilla.
Esperar a que se enfríe antes de cortar e hincarle el diente.